Playa de Cariño, en el Puerto exterior de Ferrol

Las nocturnas de los viernes en la playa de cariño, durante el verano, se ha convertido en una tradición para nosotros, si bien es un fondo liso, sin canales, paredes o bajos interesantes, su interés radica en ser una playa abrigada, mas aun desde la construcción del puerto exterior de Ferrol y sus 1.067 metros de espigón, que cierran la margen norte de esta ría, pero a su vez muy cercana a la costa exterior y dónde encontramos gran variedad de vida, coincidiendo especies propias de un hábitat más abrigado como la ría, con especies mas propias de la costa exterior, más expuesta y que usan esta playa como zona de cría, propicia para este fin gracias a la Zostera. En esta inmersión tenemos cuatro zonas muy diferentes entre si, pero como es lógico, conectadas y relacionadas, la zona intermareal es de arena fina que se extiende por debajo de la cota de la bajamar y donde aparecen dos zonas de Zostera marina, separadas por zonas de arena que se convierten en claros de cascajo, piedras y conchas cubiertas de anémonas a partir de los tres o cuatro metros de profundidad. En el lado sur de esta playa tenemos pequeños bajos de piedra de granito, cubiertos en verano por la laminaria y ya alejándonos de la orilla, aparece el cantil del dragado que baja abruptamente hasta los 17 o 20 metros de profundidad y donde el fondo es de fango negro, con gran cantidad de basura y residuos.

Acceso realmente cómodo y con ducha en verano
fotografía del autor.

La vida en la ensenada

La Zostera marina es nuestro equivalente atlántico a la posidonia, aunque de mayor tamaño y menos abundante, por lo menos en este tramo de costa, es una hierba cuyas raíces, llamadas rizomas, sujetan el fondo y evitan la erosión del mismo, entre sus hojas se protegen un buen número de alevines y es precisamente esto lo que hace especial las inmersiones en la playa de cariño, la gran cantidad de fauna que podemos ver. Las rayas son una constante en cada inmersión y de todos los tamaños, pequeñas como la palma de una mano en la orilla y de buen tamaño en el resto de la zona, los peces de San Pedro, junto a grandes lenguados, son otros de los habituales, con el plus que de noche los San Pedros se acercan a las luces de los focos, los chocos no faltan nunca en las zonas despejadas de arena o cascajo, así como los pulpos y sus agujeros protegidos con conchas, pero lo que resulta atractivo de Cariño son otros cefalópodos, los calamares, estos se dejan ver ya bien entrada la noche y no siempre, desde pequeños bancos de chipirones hasta ejemplares solitarios o en grupos de tres o cuatro individuos adultos, un animal esquivo y que en pocos sitios he podido ver en este tramo de costa, al igual que las liebres de mar, otro animal que pocas veces he visto y que en cariño podemos encontrarnos apareándose y ver sus llamativas puestas, de color rosa fucsia, sujetas a las laminarias. La lista se completa con los habituales de la zona, nécoras, centollas en invierno, maragotas, munges, sargos, salmonetes, cabrachos, alguna robaliza pequeña… la lista es grande, como la riqueza de estas aguas, los nudibranquios escasean, pero en su lugar pueden encontrarse diferentes platelmintos (gusanos aplanados que a simple vista son parecidos a los nudibranquios)

Calamares, rayas, centollas y cabrachos se encuentran entre la fauna que podemos ver.
Fotogramas extraídos de clips de vídeo de J. Souto

La inmersión

La playa tiene un buen acceso por una rampa de madera y el muro de piedras que protege el resto del terreno de los temporales, es de gran ayuda para ponerse y sacarse el equipo, la entrada al agua es muy fácil y toda la inmersión es apta para cualquier rango de experiencia, aunque evidentemente si la hacemos de noche, será necesario conocer lo que implica el buceo nocturno,  la única dificultad reseñable de esta inmersión es la poca profundidad de casi toda la zona, hasta llegar al talud del dragado es de tan solo ocho metros en la pleamar, si vamos en bajamar podemos encontrarnos con una inmersión de una hora a una profundidad máxima de unos seis o nueve metros, dependiendo de la amplitud de las mareas ese día, alguien con experiencia sabe que la flotabilidad en estas cotas tan someras no es fácil y algún buceador con pocas inmersiones a comprobado en esta playa lo estresante que puede ser el intentar mantener la flotabilidad correcta durante setenta minutos de inmersión, a una profundidad media de tres o cuatro metros, pero sin duda es una experiencia necesaria para mejorar y seguir avanzando. Como ventaja, la autonomía de una botella a estas cotas es realmente alta y basta una botella de doce litros para estar una hora bajo el agua y aún así, salir con setenta u ochenta bares en el manómetro.

Perfil típico de la inmersión si no bajamos el talud del dragado del puerto.

En cuanto a la ruta, también es muy sencilla, yo suelo coger rumbo a la esquina de atraque del puerto exterior, rumbo 190º o 200º dependiendo de la zona de la orilla de la que salgamos, y basta ir siguiendo este rumbo por el centro de la playa, si aparecen piedras con laminaria, lo que aquí llamamos golfo, lo evitamos buscando los claros de arena hacia el oeste y retomando el rumbo una vez evitemos estas zonas que en verano están totalmente cubiertas de laminaria y en las que nos perderíamos el gran atractivo de esta inmersión, con este rumbo tardaremos unos veinticinco minutos en llegar al talud del dragado (ritmo de grupo que se para a ver y fotografiar cada bicho que se cruza en nuestro camino) el talud es un cambio repentino en la pendiente del fondo, imperceptible en la primera parte de la inmersión, de no ser por el ordenador y muy marcado aquí, en una rampa de quizás cincuenta grados de inclinación, donde rápidamente se pasa de esos seis u ocho metros a unos dieciséis, desaparece la arena y las algas y todo se vuelve monótono y negro debido al fango, aunque aparecen las gorgonias como pinceladas de color, adheridas a piedras sueltas, neumáticos y demás residuos sólidos que quedaron de la construcción del puerto exterior,  esta zona ya está expuesta a la corriente de marea del canal de la ría, por lo que si nuestra inmersión coincide con media marea notaremos una leve corriente, algo mas fuerte con la vaciante o con mareas vivas, pero afortunadamente, estaremos lo suficientemente apartados del canal y no llega a ser una corriente fuerte que comprometa la inmersión.

Podemos tener tráfico portuario cerca o veleros que pasen la noche en la tranquilidad de la playa.
Foto de Yadira Tenreiro.

La vuelta evidentemente es con rumbo inverso, 10º o 20º y si hemos sido precavidos buscando puntos de referencia nos será fácil encontrarlos, hay un par de fondeos de botes, un resto grande de madera en medio de la ensenada y cuando vuelve a aparecer la zona de Zostera ya estaremos cerca de la orilla, si la inmersión es de noche basta con mirar hacia la superficie y veremos las luces amarillas de las farolas del pueblito de cariño.

Se trata de una playa realmente abrigada a la que tan solo llegan los vientos del sur y suroeste.
Montaje de carta y ortoimagen del autor.

Las condiciones normalmente son como en el resto de la ría, podemos encontrarnos temperaturas de diecisiete o dieciocho grados en un buen día del verano, pero lo normal serán los trece o catorce habituales en nuestra costa, la visibilidad en la ría suele ser limitada y un buen día estará en unos ocho o diez metros, sobre todo subiendo la marea y si las aguas de fuera están limpias, pero lo habitual será tener alrededor de cuatro o cinco metros de visibilidad, como ya he mencionado podemos tener una leve corriente al alejarnos de la orilla, pero nada importante.

De día es una inmersión para todos los niveles y que no defraudara en cuanto a flora y fauna.
Fotografía de Miguel Ángel.

Los extras de la zona

La playa de Cariño es lo que queda de la ensenada de Caneliñas, ocupada actualmente por el puerto exterior, a ambos lados tenemos construcciones antiguas de las defensas de la ría, anteriores al siglo XVIII y bajo una de ellas se han documentado unas salazones romanas que aparecieron gracias a la erosión del mar en el cantil, es una zona muy tranquila, aunque en verano hay bastantes bañistas y los coches hay que aparcarlos lejos, pero cuando vamos nosotros a las nocturnas no suele quedar nadie en la playa y la tranquilidad del sitio es absoluta, se puede descargar el equipo a pie de la rampa y luego aparcar el coche correctamente, como en verano conectan la ducha al agua corriente, podemos endulzar nuestro equipo al salir de bucear,  pero los temporales de invierno suelen destrozar la rampa y complicarnos un poco el acceso a la playa. Desde la playa se ve Chanteiro, en el lado sur de la ría, la entrada a la ría de Ares, la Marola y la costa de Dexo y Coruña con la torre de hércules al fondo, el resto de costa lo tapa el puerto exterior, aunque personalmente también disfruto de la estampa marinera que esté nos da, con el trasiego de mercantes entrando y saliendo de la ría que pueden verse antes y después de la inmersión.

La tranquilidad que podemos encontrar en esta playa es un aliciente para llegar antes de la hora pactada y relajarse antes del buceo.

Publicado por toninorthwest

Un pequeño explorador...

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