La bahía de Pena Roiba, también conocida como pena Roxa o mal llamada cala de Cela en las cartas, es una zona de difícil acceso, o bien se baja por un caminito en el acantilado que guarda esta playa de piedras o se accede desde la playa del Vilar, en marea baja se puede ir por las piedras de la zona intermareal y en marea llena no queda otra que nadar o bucear, estos accesos nada fáciles y la ausencia total de arena, hacen que sea un sitio realmente tranquilo, solo frecuentado de vez en cuando por algún pescador submarino, de hecho conocí esta cala de niño, acompañando a mi padre a pescar a pulmón, ya que en invierno es el sitio elegido por las jibias para aparearse y era una pesca fácil y entretenida para un niño que está aprendiendo.
Pena Roiba es una bahía protegida por acantilados de unos 50 metros de altura por el norte y algo mas bajos hacia el sur de la cala, con fondos de unos 15 metros en su centro y en pleamar, casi todo el fondo es de piedra no muy alta, alternando caños y claros de arena y solo en su lado sur tiene bajos cada vez mas altos que salen del agua y dan forma a la zona de piedras, donde destaca el islote de a Vaca y que marca la separación entre la cala de Pena Roiba y la zona de playas del Vilar, Fragata y San Jorge. Al estar en la costa norte de la bahía se San Jorge, está protegida del nordes del verano y también de los vientos del noroeste, pero los oestes y sobre todo los vientos del suroeste entran de lleno, de hecho es una playa con una enorme acumulación de residuos plásticos debido a estos vientos, que a veces arrastran también diferentes cuerpos de animales marinos que acaban varados entre las piedras de esta tranquila playa.

foto del autor.
Es precisamente el estar tan expuesta a los vientos de los temporales, que toda esta bahía aparece con frecuencia en la prensa antigua al llegar restos de muchos naufragios a la zona, incluso naufragios ocurridos en las Sisargas o Caion, cuyos restos flotantes fueron arrastrados por los vientos del oeste hasta acabar en las playas de Cobas, pero al menos dos naufragios ocurrieron con certeza en esta ensenada, uno de ellos, el más antiguo, apenas es conocido y perduró en la tradición oral pero sin datos concretos como la fecha o datos del barco, aunque con este artículo resolveremos esa pequeña incógnita histórica de la navegación de cabotaje en nuestras aguas, el segundo es más conocido y bien documentado por diferentes páginas y autores.
El barco y su Naufragio.
Era este pequeño vapor de cabotaje, propiedad de una naviera fundada tan solo dos años antes de su naufragio y llamada Vapores Costeros S.A. nombre muy acertado para esta naviera santaderina que fue el resultado de la fusión de cuatro navieras más pequeñas, las cuales aportaron sus barcos a la nueva compañía de la siguiente forma: Francisco García aportó ocho barcos, Antonio González Vega aportó cuatro barcos, Monasterio y compañía aportó uno y Antonio López de Haro otro. Aun sin una prueba escrita y concreta, es lógico suponer que fue Antonio González Vega quien aportó a dicha compañía un vaporcito de madera llamado Luarca N3, construido precisamente en Luarca en 1.918 por José Rodríguez Valeiras, ya que si tenemos constancia escrita de que fue él quien aportó los vapores Luarca N2 y Luarca N5, renombrados respectivamente como Amada y Rosita en esta nueva compañía, también hay constancia de que el Luarca N3 fue rebautizado como Marta y es el barco que acabó naufragando en estas aguas, que en ese momento pertenecían al desaparecido ayuntamiento de Serantes.

En la primera mitad del siglo XX y gracias a la pronta asimilación de la máquina de vapor como medio de propulsión en los barcos, hubo un gran auge de la navegación de cabotaje en el cantábrico y atlántico gallego, conectando estos puertos en un intercambio de mercancías y pasajeros, el País Vasco enviaba hierro a otros puertos con astilleros, Asturias el carbón y también muchas toneladas de cemento, al igual que Cantabria y por último en esa época Galicia exportaba principalmente madera a otros puertos del cantábrico, motivo este que hizo proliferar a pequeñas navieras de cabotaje, pero también a muchos puertos por toda la costa noroeste española. Precisamente el Marta, de la matrícula de Bilbao y al mando del patrón de costa Ramón Ramos, llega a Coruña con un cargamento de cemento a finales de junio de 1.924, de hecho en 1.923 se transportaron 8.166 toneladas de cemento Rezola al puerto de A Coruña, apareciendo el Marta en la lista de vapores que las transportaron, una vez descargado el cemento zarpa del puerto herculino el 22 de junio, en lastre y rumbo al puerto de Corcubión, donde carga pinos y zarpa con destino al puerto de Gijón, pero nunca llegaría a este puerto asturiano, ya que el 26 de junio y a causa de una cerrazón de niebla, acaba errando su rumbo y embarranca en la costa de Pena Roiba, muy cerca de tierra. Como el mar estaba en calma, los siete tripulantes que iban a bordo saltaron a tierra sin complicaciones, llevando con ellos la documentación del vaporcito y dando aviso a las autoridades.
Desde un primer momento se considera casi imposible el rescate del barco, debido a lo inaccesible del lugar y al poco calado de la zona tan próxima a tierra donde está embarrancado, pero al día siguiente el mar empeora y las olas empiezan a poner en peligro la propia integridad del casco de madera, escorando el barco a estribor hasta el punto de que su cubierta toca el agua, momento en el que queda claro que no se podrá salvar el barco, o por lo menos, no entero. Una vez visto que no se podría salvar el vaporcito de 94 toneladas, se lleva por tierra diferente maquinaria y elementos de los Astilleros de la señora viuda de Cuenca e hijos de la Graña, montando una tirolina entre el barco y tierra en el lugar conocido como «paso da Tinalla» se consigue subir por los acantilados el cargamento de pinos, la chimenea, la máquina, los palos del barco, así como cualquier cosa que al fin y al cabo, le pudiera resultar de utilidad al armador, estos trabajos son supervisados a diario por el consignatario de la casa armadora, Luis Alfeirán. Tras finalizar estos trabajos solo queda en la ensenada el casco desnudo de este vaporcito de cabotaje, que muy probablemente rondase los 20 metros de eslora, haciendo abandono del casco la empresa armadora a finales del mes de julio. El casco de madera no aguantó los temporales del invierno, habiendo constancia en la prensa de marzo de 1.925 de que los restos del Marta son desperdigados por las olas en las piedras de Pena Roiba y en las playas cercanas.

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La Sociedade Cultural Columba en su trabajo por preservar y dar a conocer la historia del pueblo de Cobas, recogió relatos orales de algunos vecinos sobre el naufragio, en su web podemos leer lo siguiente sobre el Marta:
Se desconoce la fecha del naufragio. El nombre y a localización son conocidos por la transmisión oral.
22/05/2009 Tradición oral Amador López Rodríguez (da Viuda): 85 anos
Traía pinos y madera de carballo que mi padre subió por el paso de A Tinalla para hacer el carro.
17/02/2014 Tradición oral Benito López Díaz (do Marinero): 87 anos
Conoce la localización porque sobre el año 1954 entre 2 chalanas con 4 hombres recuperaron la parte del barco por la que corría la cadena del ancla hacia la caja de cadenas (escoben), era un tubo de hierro fundido por la que le dieron 1.000 pesetas repartidas a 250 pesetas para cada uno.
También comenta que el hierro fundido valía de aquella 1,5 pesetas el quilo y 1 peseta el hierro normal. los participantes fueron: Benito López Díaz (do Marinero), Lolo López Díaz (do Marinero), Celestino López Leal (de Paulino), Amador López Rodríguez (da Viuda). El barco era un “pinero”. Cargaba pinos (puntales) para las minas de Asturias. el origen de la mercancía podría ser Betanzos.
01.03.1925. Correo Galicia. Buenos Aires. Dicen algunos vecinos de la parroquia de San Martín de Cobas (Serantes), que a causa de los últimos temporales que estos días hubo por la costa, el mar arrojó a las playas de aquella aldea restos del vapor “Marta”, que hace meses encalló por consecuencias de la niebla.
Casi cien años después de su naufragio y al tratarse de un pequeño casco de madera nada queda ya de este pequeño vaporcito en la zona del naufragio, curiosamente a la piedra donde quedo embarrancado se la conoce como farallón do Marta, aunque este único vestigio del naufragio apenas es ya conocido por las nuevas generaciones, sirva pues este artículo para arrojar un poco de luz sobre este pequeño naufragio ocurrido en nuestras costas.

Fuentes consultadas:
- Datos de la compañia y el barco en el libro: Naufragios, abordajes y percances de la Marina Mercante Asturiana 1845-2000 de José Ramón García López.
- Datos de la compañía Vapores Costeros: http://www.buques.org
- Ruta y naufragio del Marta: hemeroteca de El correo Gallego del 22 y 29 de junio y del 11 de julio. Hemeroteca de El ideal gallego del 28 y 29 de junio, del 14 de julio de y del 23 de diciembre de 1.924
- Relatos de transmisión oral de los vecinos de cobas: http://www.sociedadecolumba.com





















































